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Mostrando entradas de 2018

Blanco

Blanco En eso debió pensar Henry antes de morir en el accidente hace algunos años. Al menos eso creo que pensó, ya que es lo único que puedo pensar mientras me recuesto sobre la cama. La luz fluorescente encandila mis pupilas, cegándome momentáneamente. Blanco No puedo pensar en nada más. Mis brazos sienten el frío de la sala; mis pies cubiertos solamente por calcetines, mi cuerpo por una bata. Hay ataduras en mis tobillos, muñecas, frente y tórax, impidiendo que me mueva. Hay agujas insertadas en mis antebrazos. Una persona con cubrebocas revisa la conexión en una máquina. Blanco Hay una ventana en lo alto, cubierta por una cortina que se prepara para mostrarme al mundo. Como un artista cubre su obra antes de develarla a los ojos de conocedores. Siento algo en la boca del estómago que no había sentido hace mucho tiempo: miedo. Blanco En eso debieron pensar también cada una de mis muñecas, cuando drenaba la luz de sus ojos. Cuando veían su vida escurrirse bajo su cuer...

Éramos muy jóvenes

“¡¿Atascados?!” dijo ella en tono de burla desde la ventana. “Atascados no, atorados” contesté en forma monótona mientras revisaba el motor.  “No tienes ni la más remota idea de lo que estás viendo, ¿verdad?” me dijo. “No se requiere a un mecánico automotriz para descubrir que está averiado el motor” mentí. “Al menos un mecánico sabría qué hacer” murmuró en tono alto “bien me lo advirtió mi madre, ‘no te cases con él’ me dijo. Pero nunca fui buena para seguir instrucciones. Y menos de mis padres.” -pensó un momento- “Sabes, quizás y tenían razón acerca de nosotros. Éramos muy jóvenes” Desvié la mirada del motor hacia el cielo. Esta no era la primera vez que lo mencionaba. Gracias al capote no podía ver su cara ni ella la mía. Y eso lo agradecía. Mis ojos de tristeza no podían guardar la decepción hacia las palabras que mencionó. La desilusión que estas causaban cada vez que las pronunciaba oscurecían un poco más mi corazón. Sabía que no las decía para lastimarme...

Miradas

Sentada en ese banco, con su perfecta combinación de rojos en los labios, el vestido y sus tacones.  Vaya que es una mujer que sabe captar la atención de todo el lugar. Es más, le gusta hacerlo. No puedo despegar la mirada de su insoportable cabello perfectamente ondulado y brillante. Tan natural, tan practicado. No es un vestido revelador, pero a la vez te enseña lo que te estas perdiendo. Lo que hay debajo. Tan inalcanzable y resguardado. No quieres que te vea observándola pero es imposible quitarle la mirada. Grabando cada detalle en tu memoria para repasarlo después. Quizás escribir sobre ella. Uh-oh. Tu mirada se cruza con la de ella. Rápidamente debes ver hacia otro lado, fingir que no la apreciabas. Ahora mientras finges interés por el cuadro de la esquina sientes unos ojos observándote, analizándote, desnudándote. Una gota de sudor recorre tu frente y se aloja en tu ojo. Así pasan segundos, minutos. Sientes la necesidad de mirar a otro lado, pero no pu...

Ensordecedor silencio

Veo pasar aquellos jóvenes felices, gozando su vida. Disfrutando la salida con amigos, bebiendo sus bebidas azucaradas, lanzando miradas a las chicas de al lado. Recuerdo que yo era así hace algunos unos años. Sentir la vida por delante. Sin miedo. Sin responsabilidades. Sin tristeza. [Una suave brisa acaricia la cara del viejo, mientras su mente sigue perdida en recuerdos. Su mirada fija] ¿Qué tiene que pasar en nosotros para perder la alegría que caracteriza a los niños? ¿Qué tiene que pasar con nosotros para dejar de disfrutar la vida? ¿Hasta que punto es "normal" amargarnos con nuestras decisiones? ¿Cuándo es adecuado perder la empatía con las personas y volvernos egoístas? [Las preguntas parecían infinitas en su cabeza, una tras otras. Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas. Él sabía que su final estaba cerca, que las tazas de café amargo estaban contadas] Debí haber leído cuanto libro pudiera. Debí haber tomado cuantas copas quisiera. Debí ...

El amor no debería ser así

"El amor no debería ser así," -pensó ella- "el amor debe disfrutarse. Nosotros debemos disfrutarnos." "¿Entonces qué dices?¿Que tiremos a la borda estos años.. este amor? -le preguntó. "No quiero que me siga doliendo, no quiero que sigamos aquí por costumbre." -confesó en susurro. "No quiero, que al final de nuestras vidas seamos desconocidos. Nos merecemos una vida feliz con una persona que nos haga felices." "Entonces dices que yo no te hago feliz. Que mis arrebatos de locura en la cama, mis espontáneos detalles y mis largas cartas ya no te hacen sonreír. Te he entregado mi vida y me he esforzado por nunca hacerte llorar. Has sido mi brújula este tiempo y te necesito para vivir.." -sin terminar su oración, ella lo interrumpe. "Y yo te necesito. Pero necesito que estés presente, no quiero 5 minutos de felicidad en la cama con 3 días de ausencia tuya. Tus detalles me enloquecen y tus cartas me extasían, pero no las he...