Blanco
Blanco En eso debió pensar Henry antes de morir en el accidente hace algunos años. Al menos eso creo que pensó, ya que es lo único que puedo pensar mientras me recuesto sobre la cama. La luz fluorescente encandila mis pupilas, cegándome momentáneamente. Blanco No puedo pensar en nada más. Mis brazos sienten el frío de la sala; mis pies cubiertos solamente por calcetines, mi cuerpo por una bata. Hay ataduras en mis tobillos, muñecas, frente y tórax, impidiendo que me mueva. Hay agujas insertadas en mis antebrazos. Una persona con cubrebocas revisa la conexión en una máquina. Blanco Hay una ventana en lo alto, cubierta por una cortina que se prepara para mostrarme al mundo. Como un artista cubre su obra antes de develarla a los ojos de conocedores. Siento algo en la boca del estómago que no había sentido hace mucho tiempo: miedo. Blanco En eso debieron pensar también cada una de mis muñecas, cuando drenaba la luz de sus ojos. Cuando veían su vida escurrirse bajo su cuer...