Ensordecedor silencio
Veo pasar aquellos jóvenes felices, gozando su vida. Disfrutando la salida con amigos, bebiendo sus bebidas azucaradas, lanzando miradas a las chicas de al lado. Recuerdo que yo era así hace algunos unos años. Sentir la vida por delante. Sin miedo. Sin responsabilidades. Sin tristeza. [Una suave brisa acaricia la cara del viejo, mientras su mente sigue perdida en recuerdos. Su mirada fija] ¿Qué tiene que pasar en nosotros para perder la alegría que caracteriza a los niños? ¿Qué tiene que pasar con nosotros para dejar de disfrutar la vida? ¿Hasta que punto es "normal" amargarnos con nuestras decisiones? ¿Cuándo es adecuado perder la empatía con las personas y volvernos egoístas? [Las preguntas parecían infinitas en su cabeza, una tras otras. Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas. Él sabía que su final estaba cerca, que las tazas de café amargo estaban contadas] Debí haber leído cuanto libro pudiera. Debí haber tomado cuantas copas quisiera. Debí ...