Distancia enamorada
El amor a distancia es una bendición maldita...
Crece conforme los kilómetros, al igual que crecen las dudas y los secretos.
Se fortalece con el tiempo y se debilita con la ausencia.
Madura con los años (como lo hace el buen vino) y se llena de temores con los besos fallidos.
Saludos a larga distancia y cariño de teléfono. Un amor tan puro y tan opaco.
Sonrisas de costumbre, miradas infinitas, besos sin destino, y rencor sin remitente.
Abrazos a la almohada que apaciguan las ganas.
Lágrimas secretas que inundan los recuerdos.
Cartas sin propósito y regalos sin motivo.
Libros en el estante como dagas en el pecho.
Qué bueno es decirte "Hola", y hasta pronto un "Te quiero".
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